Convierte tu casa en centro de operaciones

Ya sea por cumplir un objetivo profesional, por satisfacer una necesidad o porque así lo determina el mercado laboral, cada vez son más las personas que adoptan una modalidad de trabajo desde casa. Una variante es el home office; en este caso, el profesionista es empleado de una empresa, pero ésta provee al colaborador con el equipo necesario para que desempeñe sus tareas desde el hogar. Normalmente, el trabajador se conecta mediante la red empresarial o a través de programas como Skype y de esta forma puede atender las solicitudes de sus empleadores.

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Otra modalidad es el trabajo independiente o freelance. En este caso, el profesionista es quien organiza su negocio y consigue clientes o desarrolla proyectos, en la medida de sus capacidades y recursos. Es lo que conocemos como “ser el propio jefe”. En ambos casos, se requieren estrategias de organización, administración y mercadotecnia para cumplir con los trabajos y lograr que el negocio sea redituable. Yo he desarrollado mi negocio de forma independiente y sé que trabajar desde casa no significa que se puede hacer lo que se quiera, cuando se quiera. El trabajo independiente es un reto laboral que requiere preparación, para obtener buenos resultados.

Estas son algunas prácticas que te permitirán convertir el hogar en el centro de operaciones de tu negocio.

1. Elige y ambienta un espacio para tus actividades laborales

El fotógrafo Jorge Garza, entrevistado por la revista SoyEntrepreneur.com, comentó que cuando empezó como profesionista independiente, trabajaba “hasta en la cocina”. Si bien al trabajar en casa o en un espacio distinto de la oficina puedes concederte ciertas libertades, conviene que elijas y equipes un solo lugar para tus actividades laborales. Así no tendrás que buscar por toda la casa cuando necesites tu portafolio de proyectos o los datos de un cliente. También te resultará más fácil desconectar y relajarte cuando termines de trabajar; simplemente cierra la puerta del estudio o apaga la lámpara de la mesa de trabajo y “sal de la oficina”, para dedicarte a otras cosas.

2. Organiza tu tiempo y establece horarios

Cuando menciono que trabajo de manera independiente, algunas personas hacen comentarios como “¡Qué bien! Puedes levantarte a la hora que quieras” o “¡Perfecto! Así tienes tiempo para cocinar, ir al súper o salir al cine entre semana”. Confieso que así lo pensé en un principio, pero la experiencia me enseñó que los horarios no son un capricho de los jefes o una manía de la gente “cuadrada”, sino algo necesario para organizar y distinguir nuestras actividades. Aprovecha la ventaja de dormir diez minutos más y de no tener que salir en ayunas, pero establece una hora para empezar a trabajar y apégate a ella lo mejor que puedas. Lleva una agenda para que no se te pasen las citas con los clientes o las videoconferencias. Y establece también un tiempo para terminar con tu trabajo y dedicarte al ejercicio, los amigos y la familia, o los hobbies. Así como la flexibilidad de horarios es una de las ventajas del trabajo independiente, la incapacidad de separar lo laboral de otros ámbitos de la vida es uno de los riesgos. Si te sorprendes trabajando sin parar hasta altas horas de la madrugada e incluso los fines de semana, aun cuando no tengas presiones para las entregas, es momento de que hagas un alto y reorganices tu tiempo.

3. Mantén una imagen profesional

Otro estereotipo del profesionista independiente es el de la persona en bata y pantuflas, tumbada en el sofá, con la computadora en las piernas. No digo que jamás lo haya hecho, ni que tengas que vestir de Armani aunque vayas a pasar todo el día en tu estudio, pero sí es importante que no pierdas la costumbre de cuidar tu imagen. Sobre todo porque alguna vez tendrás que reunirte con clientes o promocionar tu negocio y aún hay mentalidades muy conservadoras en el ámbito empresarial.

4. Administra tus ingresos

Una de las posibles desventajas del trabajo freelance es que no siempre se cuenta con ingresos fijos; especialmente al inicio, cuando aún no se ha establecido una cartera de clientes o proyectos. Es importante que controles bien tus gastos, inviertas sólo cuando realmente dispongas de los recursos y ahorres para los momentos de incertidumbre. El objetivo es que tu negocio llegue a ser autosustentable, así que no trates de sacar todos los proyectos con tus ahorros. Mejor desarrolla estrategias para conseguir financiamiento o apoyo de tus clientes. No es fácil crear un plan de negocios, sobre todo si la administración no es tu fuerte, así que nunca está de más consultar a un asesor financiero.

5. Contrata un buen servicio de facturación digital

El cálculo y el pago de impuestos son obligaciones de las que deberás encargarte al trabajar de manera independiente. Si puedes invertir en los honorarios de un contador, ahorrarás tiempo y ganarás tranquilidad. También deberás estar al día en lo referente al sistema de facturación electrónica. Existen empresas como FiscoClic, que te dan toda la orientación y los servicios necesarios para que imprimas tus comprobantes fácilmente, desde cualquier dispositivo y con la seguridad de que cumplen todos los requisitos de Hacienda.

Suerte con tus proyectos, ¡y a trabajar se ha dicho!

Pon en marcha tu restaurante

Lo decimos literalmente. Un nuevo modelo de negocios comienza a desarrollarse en el ámbito de la industria restaurantera, el food truck. Sí, nos referimos a los camiones que se adaptan para convertirse en cocinas y restaurantes ambulantes, donde se preparan y venden los más variados platillos. Se preguntarán por qué le llamamos nuevo modelo, si en ciudades como el Distrito Federal existen infinidad de comedores callejeros, con o sin ruedas, desde hace décadas. Los consideramos novedad, porque los food trucks tienen la intención de consolidarse como un negocio con todas las de la ley. Lo anterior implica que se paguen permisos y se cumplan normas de higiene y seguridad, tanto en beneficio de los clientes como de la economía local.

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En la Ciudad de México ya existe una organización para impulsar este tipo de negocios, llamada Food Trucks DF. El grupo también busca que estos restaurantes sobre ruedas se regulen, para que no se les vea como puestos ambulantes que ocupan las calles sin pagar impuestos, sino como una alternativa gastronómica que también contribuye al desarrollo económico de la ciudad.

Hace algunos meses se inauguró el Street Food Center, un lugar habilitado para que estos camiones se establezcan y ofrezcan sus productos. Según la revista Chilango.com, este parque se encuentra en la Colonia Roma (calle Salamanca, número 11) y en él se estacionan cerca de diez camiones. La oferta gastronómica es muy variada; se puede probar comida oaxaqueña, tacos, pretzels, hot dogs o café colombiano; además, hay una zona con mesas y sillas, para degustar los platillos con tranquilidad.

Lo anterior nos hace pensar que el concepto food truck puede establecerse como una alternativa para muchos amantes de la buena cocina con propuestas innovadoras. Aunque la opción es menos costosa que la de abrir un restaurante establecido, también supone una inversión inicial (sobre todo para equipar el vehículo) y un plan de negocios. Por ello preparamos una serie de recomendaciones para los interesados en poner en marcha un food truck.

 

1. Elegir el producto adecuado

No sólo deben preguntarse cuál es el platillo que mejor les sale o el que pueda ser más original. También hay que considerar la demanda en el mercado y la viabilidad de ofrecer ese producto dentro de un concepto como el restaurante sobre ruedas. Aunque en los food trucks de México y otras ciudades del mundo se llegan a vender platillos muy elaborados y hasta de cocina gourmet, no todo funciona igual de bien para que a la gente se le antoje comer en la calle. Hagan estudios de mercado, visiten los parques de restaurantes sobre ruedas y examinen sus habilidades gastronómicas, para desarrollar la mejor propuesta.

2. Conseguir y equipar el vehículo

Las camionetas y campers son los vehículos adecuados para este tipo de negocios. La elección del modelo depende de muchos factores, como el giro del restaurante o los recursos de los que se dispone para invertir. Piensen que no sólo se trata de adquirir el camión, sino de equiparlo con todo lo necesario para cocinar de una forma limpia y segura. Como mínimo, se requieren instalaciones de gas y agua. Un vehículo que ya esté diseñado como casa rodante puede ser una opción más económica, ya que no necesitaría modificaciones; pero si las instalaciones deben repararse o modernizarse, tal vez lo mejor sería equipar un vehículo distinto. Tampoco es necesario que compren la camioneta. Pueden recurrir a un servicio de leasing o arrendamiento puro; se trata de un alquiler de vehículos a largo plazo (los periodos van de los 12 a los 18 meses) y con sistema de pagos mensuales. En este caso deberán buscar un vehículo ya habilitado.

3. Informarse acerca de las condiciones y permisos

Asociaciones como Food Trucks D.F. pueden orientarlos acerca de los trámites, permisos y pagos que deben hacer para abrir un restaurante sobre ruedas. Acérquense también con los administradores de los parques que se han habilitado, para conocer las condiciones bajo las que podrían concederles un espacio en sus propiedades. Cuando se trata de un modelo en desarrollo, la información suele ser variable o escasa, así que lo mejor es consultar con más de un experto.

Esperamos que su nuevo negocio marche sobre ruedas.

 

Lo que sucede tras bambalinas

Cuando se habla de industrias como la del entretenimiento o la promoción de espectáculos se piensa que todo son ingresos millonarios y beneficios para los organizadores, las disqueras y productoras, las empresas que administran foros y centros de espectáculos y, por supuesto, los artistas. Es natural creer tal cosa, si se tiene en cuenta que un solo evento puede vender miles o millones de boletos, a precios no precisamente bajos.

Pero no todo es color de rosa en el mundo del entretenimiento. De acuerdo con un artículo publicado por el periódico El Economista, los promotores de espectáculos corren riesgos y enfrentan obstáculos que a veces les impiden recuperar sus inversiones o incluso los llevan a la quiebra. Estos son algunos de los principales problemas que pueden paralizar a un emprendedor en la industria del entretenimiento.

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El control de los foros de espectáculos

Antes de que se vendan los primeros boletos de conciertos o espectáculos, los promotores ya han hecho varias y cuantiosas inversiones. Entre ellas está el gasto que se debe hacer para garantizar un foro. El problema se da cuando unas cuantas empresas controlan la mayoría de los espacios y pueden poner las exigencias que se les antojen para concederlos. Esto deja prácticamente fuera de combate a los promotores independientes, que no pueden permitirse gastos excesivos tan solo para reservar el foro del evento.

La competencia desleal

La sana competencia es el motor de cualquier industria. Pero cuando se da en términos claramente desiguales, la competencia no fomenta el desarrollo y en cambio, fortalece tendencias equívocas, como los monopolios. En grandes ciudades como el Distrito Federal, donde la oferta de espectáculos es tan amplia como la variedad de públicos, se han dado casos en los que dos eventos de características similares y para el mismo tipo de audiencias se presentan en un solo día; la diferencia es que mientras uno de ellos tiene importantes patrocinadores y goza de amplia difusión, el otro es promovido por una organización independiente. Los empresarios que se han visto en tales circunstancias afirman que dicha competencia no sólo es agresiva, sino francamente desleal.

La escasa infraestructura

La falta o insuficiencia de espacios adecuados para distintos tipos de espectáculos es otro problema que con frecuencia enfrentan los promotores, sobre todo cuando se trata de eventos que se apartan de lo convencional o requieren de una infraestructura especial.

Los fraudes y la corrupción

En México fue muy sonado el caso de una promotora que aseguraba una futura presentación de Lady Gaga en el país. Al final, todo resultó ser un fraude. Situaciones como esta desacreditan a los nuevos emprendedores o a los promotores independientes, que no cuentan con el aval de una marca o empresa reconocidas. Por otra parte están la corrupción y las prácticas ilegales, como la piratería o la reventa de boletos, que causan pérdidas sobre todo a organizadores y promotores.

Frente a este panorama, ¿cabría pensar que los nuevos emprendedores o los promotores independientes no tienen cabida en la industria del entretenimiento? Según testimonios de quienes han experimentado estos problemas, no todo está perdido para quienes desean incursionar en este ámbito de manera innovadora y honesta. La difusión en redes sociales, las nuevas plataformas para la venta o el intercambio de boletos y la apertura de foros que se mantengan libres de controles y monopolios son algunas de las alternativas para que, pase lo que pase, el espectáculo continúe.

¿Es posible hacer del arte un negocio?

Desde tiempos antiguos se ha planteado la polémica cuestión de si el arte y los negocios son ámbitos opuestos de la actividad humana. Los filósofos griegos consideraban que el ocio era el tiempo necesario para la reflexión y el pensamiento, así como para el desarrollo de la creatividad; se trataba, por tanto, de un tiempo distinto al de las actividades cotidianas, las que deben llevarse a cabo para sobrevivir o para obtener recursos. Dichas tareas productivas y de subsistencia constituían el negocio –literalmente, aquello que niega el ocio. En este sentido, las actividades intelectuales y artísticas parecían oponerse a las productivas. De ahí que sociedades como la Grecia Antigua se caracterizaran por su marcada división en estamentos; algunos grupos sociales se encargaban del trabajo y la producción y generaban los recursos materiales necesarios para que otros grupos pudieran dedicarse a las actividades políticas, culturales o artísticas.

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Las democracias modernas han intentado superar las divisiones sociales y promueven que las distintas esferas del desarrollo humano, entre ellas el arte y la cultura, estén abiertas para todos. Sin embargo, la vieja pregunta por la posibilidad de conciliar el arte y los negocios se mantiene. Por una parte, están las sumas millonarias que algunos coleccionistas pueden pagar por una obra de arte; para muestra, los 691 millones de dólares que se pagaron por los Tres estudios de Lucian Freud, de Francis Bacon, en una subasta de la casa Christie’s. Por otra parte, los profesionistas del ámbito de las artes tienen mayores dificultades para encontrar empleo o para iniciar una empresa propia. Y cabe agregar que en muchos casos, los millones que hoy se pagan por una obra de arte no benefician a su creador. Las pinturas de artistas como Vincent Van Gogh se han vendido por elevadas sumas, pero los genios que las produjeron vivieron en la miseria.

Frente a este panorama se mantiene la duda, ¿es posible hacer del arte un negocio redituable para los creadores? Expertos de la Licenciatura en Emprendimiento Cultural y Social del Tecnológico de Monterrey, señalan que con expectativas realistas y modelos de negocios adecuados, vocaciones artísticas como la danza, la música, o la fotografía pueden convertirse en negocios autosustentables y que reporten ganancias. Para que un artista pueda vivir de su talento, los especialistas dan algunas recomendaciones y mencionan casos de éxito.

1. Buscar nichos de mercado y clientes potenciales

Aunque el arte no siempre produce objetos comercializables y más bien brinda experiencias estéticas y culturales, se pueden identificar sectores interesados en dichas experiencias, que estén dispuestos a patrocinarlas. El artista colombiano Giovanni Sánchez pasó de pintar grafittis en las calles de Bogotá a crear diseños publicitarios para marcas como Nokia, que buscaban atraer a consumidores jóvenes con una propuesta original. Los diseños de Sánchez aportaron esa novedad y la marca no dudó en financiar sus creaciones.

2. Reconocer las oportunidades del mercado y crear ofertas que se adapten a ellas

El artista plástico mexicano Yuri Zatarain logró que su arte fuera redituable al dividir su negocio en dos mercados. Por una parte, abrió una galería para exhibir piezas únicas y de alto valor. Por otra, creó una marca para producir y comercializar obras en serie, mediante recursos como las impresiones en lienzo. La galería está dirigida a coleccionistas, dispuestos a pagar buenas sumas por una pieza original, mientras que las obras producidas en serie tienen un mercado más amplio, ya que su costo es más bajo.

3. Establecer objetivos claros, a corto y mediano plazo

Los expertos en empresas culturales subrayan la importancia de fijar metas claras y realistas. No hay que esperar que en las primeras iniciativas se reciban ganancias similares a las que obtiene una obra subastada en Christie’s. Un objetivo realista es que la empresa o actividad cultural sea autosustentable, es decir, que permita recuperar lo que se invirtió para crearla y genere recursos para mantenerla en funcionamiento. La segunda meta será obtener ganancias y llegar a nuevos mercados. Lo importante es ser siempre consciente de lo que se quiere lograr y de los recursos con los que se cuenta para ello.

4. Diversificar actividades

Aunque lo ideal para un artista sería dedicarse exclusivamente a crear, a veces tendrá que incursionar en otras actividades para obtener recursos. Pero esto no significa que deba renunciar a la propia vocación. La docencia, las consultorías a empresas de entretenimiento o publicidad, o las colaboraciones en estudios o talleres son áreas en las que los artistas pueden trabajar sin abandonar su desarrollo y con la oportunidad de adquirir nuevas habilidades.

Las mejores ciudades para un evento de negocios

Los viajes son una estrategia cada vez más empleada para establecer nuevos contactos, identificar clientes o socios potenciales y cerrar tratos. También se viaja para asistir a eventos en los que se dan a conocer las nuevas tendencias de una industria o se congregan los principales representantes de un sector económico.

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Pero no todas las ciudades tienen el mismo potencial para convertirse en sedes de una reunión o un evento de negocios. De acuerdo con un artículo publicado en la revista Forbes, hay cuatro factores que deben valorarse para determinar si un lugar es apto para llevar a cabo este tipo de actividades:

  • Conectividad por aire y tierra
  • Infraestructura para eventos
  • Capacidad de hospedaje en clase ejecutiva
  • Oferta gastronómica

Con base en dichos factores se ha elaborado un ranking de las mejores ciudades para organizar eventos de negocios en México. A continuación les presentamos el top 5.

1. Cancún

En el Aeropuerto Internacional de Cancún operan 32 líneas; trece cubren rutas nacionales y el resto se encargan de vuelos internacionales. Por tanto, la conectividad aérea está garantizada. La ciudad cuenta con dos grandes centros de convenciones, el Cancún Center Conventions & Exhibitions y el Cancunmesse. Lo que coloca a esta ciudad en el primer lugar son sus atractivos turísticos y su oferta gastronómica, que brindan un excelente marco para cualquier evento.

2. Ciudad de México

La capital del país destaca por su infraestructura para eventos de negocios. Existen alrededor de 70 espacios equipados para eventos y exposiciones, entre los cuales destacan el Centro Banamex, Expo Bancomer Santa Fe y el Centro Internacional de Exposiciones y Convenciones WTC. La conectividad aérea también es excelente. El Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) es uno de los más importantes de América Latina; cada año llegan alrededor de 26 millones de viajeros y más de 350,000 operaciones aéreas de todo el mundo. Además, hay conexiones terrestres con otras importantes ciudades, como Puebla, León o Acapulco.

3. Guadalajara

La capital del estado de Jalisco también cuenta con un aeropuerto internacional, que registra un promedio de 350 vuelos diarios, a destinos nacionales e internacionales. Su centro de convenciones más importante es el Expo Guadalajara, con un aforo de 50,000 visitantes. La oferta gastronómica es muy interesante, pues en sus más de 700 restaurantes se pueden probar platillos típicos del centro del país.

4. León

Es la ciudad más importante del Bajío mexicano, una región que destaca por su producción ganadera y agrícola. El Aeropuerto Internacional del Bajío recibe alrededor de 70,000 pasajeros por mes, provenientes de todo el mundo. Cuenta con cinco zonas de negocios que albergan importantes centros de convenciones, como el Poliforum León. Además, en esta ciudad se encuentran algunos de los mejores hoteles en Guanajuato, como el Misión Comanjilla o el Crowne Plaza León.

5. Los Cabos

El atractivo turístico de Los Cabos se reconoce a nivel internacional. A lo largo del corredor que conecta las ciudades de San José del Cabo y Cabo San Lucas se encuentran importantes hoteles, centros comerciales, spas y campos de golf que han cautivado a millones de turistas de todo el planeta. Gracias a esa infraestructura, esta región del norte del país se ha posicionado como destino para viajes y eventos de negocios.

Otra de las ventajas que ofrecen estas cinco ciudades es que en cualquier época del año es posible encontrar vuelos, traslados por autobús y reservaciones de hotel. Con ayuda de sitios como viajacompara.com, los viajeros de negocios pueden planear sus viajes y obtener las mejores ofertas.

Y ahora, ¿qué hago con mi empresa?

Cuando iniciamos un proyecto de negocios o decidimos fundar una empresa, nos preguntamos por los recursos necesarios para poner el plan en marcha, por los nichos de oportunidad para el servicio que ofrecemos, por la forma en que difundiremos nuestra iniciativa y hasta por el nombre del nuevo negocio. Lo que no solemos preguntarnos es qué haríamos si por alguna razón ya no fuera posible mantener la empresa.

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Una razón obvia para evadir este cuestionamiento es que nadie quiere iniciar un proyecto con la idea de que un día fallará. Además, si estamos a punto de inaugurar una empresa es porque ya evaluamos todos los escenarios y estamos convencidos de sus posibilidades de éxito.

Sin embargo, una iniciativa de negocios no tiene que fallar ni perder su atractivo, para que consideremos la posibilidad de abandonarla. De acuerdo con un artículo del portal Emprededores.es, las siguientes son algunas razones que motivan el abandono de una empresa:

Cambios en el ecosistema

Las empresas son como seres vivos, que crecen y evolucionan no sólo a partir de su funcionamiento interno, sino bajo la influencia del entorno. El contexto económico, social o político que vio nacer a una empresa y que propició su éxito puede transformarse y resultar desfavorable. Cuando ya no es posible contrarrestar los efectos negativos, conviene examinar si vale la pena mantener la empresa.

Cumplimiento de objetivos

Parece contradictorio, pero cuando un emprendedor logra todo lo que se había propuesto con su iniciativa de negocios, puede sentirse estancado y hasta perder el interés por su empresa. En estos casos, se deben buscar alternativas para continuar con el desarrollo de la propia carrera sin perder todo lo que se ha invertido en un negocio.

Ausencia de líderes o continuadores

Éste problema suele ocurrir en las empresas familiares. Tal vez los hijos no tengan interés o habilidad para continuar con el negocio que heredaron, o quizás ya no existan descendientes y no hay a quien legar la empresa familiar.

Situaciones como las anteriores, además de las que se relacionan con la falta de recursos o de liquidez, pueden hacer que un empresario se haga la pregunta con la que titulamos este post, ¿qué puedo hacer con mi empresa? Una opción que minimiza las pérdidas e incluso permite que el proyecto de negocios continúe bajo un nuevo esquema es la de vender. Pero esto sólo nos conduce a una nueva pregunta, ¿cómo vender mi empresa?

Existen compañías especializadas en la compra-venta de empresas, que brindan orientación y asesoría. Ellas analizan las condiciones actuales de la empresa, los recursos con los que cuenta, el valor que puede tener y el mercado en el que convendría ofertarla. De esta forma, las personas que por cualquier motivo deben renunciar a su empresa encuentran soluciones para recuperar algo de lo que invirtieron y el proyecto tiene la posibilidad de continuar con su desarrollo, bajo una nueva gestión.

En México, existen compañías como ZIMMA, que se dedican a la venta de empresas. Ellas brindan la mejor asesoría y ayudan a encontrar la solución que cada caso requiere.

Cómo cuidar tu herramienta de trabajo más preciada

En varias ocasiones hemos publicado notas relacionadas con el cuidado de la salud en el entorno laboral. Sí, a esto nos referimos cuando hablamos de la “herramienta de trabajo más preciada”, pues aunque tengas los equipos más sofisticados y la tecnología de punta que tu empresa necesita, nada de ello será suficiente si tu salud o la de tus colaboradores se pone en riesgo.

 

Mediante infinidad de estudios se ha demostrado que si un trabajo se disfruta y se lleva a cabo en un ambiente agradable y sano, la productividad aumenta, los negocios mejoran y la empresa optimiza su desarrollo. Por eso creemos que no estamos exagerando al retomar estos temas. Hoy queremos llamar tu atención hacia uno de los sentidos que más utilizamos en el trabajo, y en todos los ámbitos de la vida, y que con frecuencia descuidamos a causa de nuestras ocupaciones: la vista.

 

Las tecnologías que más nos ayudan para llevar a cabo nuestras actividades son también las que pueden causar un mayor daño a nuestros ojos si no aprendemos a cuidarlos. No queremos decir que por el sólo hecho de usar la computadora, la tableta o el celular se comiencen a padecer enfermedades de la vista. Pero sí es un hecho que el empleo excesivo o inadecuado de dispositivos como estos es una de las principales causas de problemas visuales actualmente. Oftalmólogos AXA y de otras aseguradoras comentan que los malestares de muchos de sus pacientes se hubieran evitado si se tomaran algunas medidas preventivas en el trabajo.

 

A continuación les presentamos unas recomendaciones, difundidas por especialistas de la Organización Mundial de la Salud, para que puedan continuar con el trabajo que les apasiona sin arriesgar su salud visual.

 

  1. Acudir a revisión con el oftalmólogo por lo menos una vez al año. No esperen a tener molestias para visitar una clínica especializada en salud visual, como Sala Uno. Como cualquier consulta médica de rutina, los chequeos oftalmológicos sirven para garantizar que no existan problemas y para detectar enfermedades aun antes de que se presenten los síntomas.
  2. Cuidar la disposición del equipo de trabajo. Se debe mantener una distancia de aproximadamente 30 centímetros en relación con la pantalla de la computadora. También es importante ajustar el brillo del dispositivo en un nivel que no lastime ni deslumbre, pero que permita leer sin dificultad. El área de trabajo debe tener una iluminación adecuada.
  3. Tomar descansos y hacer ejercicios. Es necesario parpadear con frecuencia cuando se trabaja mucho tiempo frente a una pantalla; de lo contrario, los ojos se resecan y comienzan a irritarse. Se recomienda tomar un descanso de cinco minutos cada hora; en esos momentos se debe apartar la vista del monitor y dirigirla hacia un punto en el que pueda descansar, como la pared o la ventana. También pueden practicarse unos sencillos ejercicios, como dirigir la mirada hacia la izquierda, hacia el centro y hacia la derecha, sin girar la cabeza; se puede repetir unas cinco veces.
  4. Si se presentan molestias, como irritación, enrojecimiento o dolor, se debe consultar al oftalmólogo. No apliquen remedios caseros ni gotas, a no ser que las recetara el médico.
  5. En el exterior, es importante proteger la vista usando lentes que tengan filtro para los rayos UV.

Crowdfunding, la alternativa para que un negocio despegue

Ya no es novedad decir que internet amplía las posibilidades de hacer negocios. Las redes sociales, los blogs y las páginas web permiten que cualquier producto o servicio  se dé a conocer, encuentre nichos de oportunidad y se comercialice. Pero no hace falta tener una empresa ya constituida para aprovechar este tipo de beneficios. Internet puede ser la herramienta que ayude a iniciar un negocio; una prueba de ello es el crowdfunding.

El crowdfunding es una estrategia que hace uso de internet, principalmente de las redes sociales, para obtener recursos o colaboraciones que permitan llevar a cabo un proyecto. El término está compuesto por dos palabras del idioma inglés; crowd, que significa “multitud” y funding, que puede traducirse como “financiamiento” o “donación”. Y, en efecto, el propósito del crowdfunding es obtener donaciones o apoyos masivos para una causa. Para lograrlo, el mensaje se difunde a través de redes como Facebook o Twitter, o de sitios creados especialmente para el proyecto en cuestión; de esta forma se contacta con cientos o incluso miles de personas que podrían volverse patrocinadores o mecenas, si se consigue despertar su interés por la causa.

crowdfunding

Esta estrategia, que puede entenderse como una mezcla de autopromoción y búsqueda de financiamiento, ha sido empleada especialmente por los artistas. Músicos, cineastas, escritores o fotógrafos han creado sus primeras obras gracias al crowdfunding. Un caso famoso, por ser uno de los primeros en el mundo de la música, es el de la banda inglesa de rock, Marillion. En 1997, el grupo había planeado una gira por los Estados Unidos, pero estuvo a punto de cancelarla por falta de recursos económicos. Los fans de la banda no se dieron por vencidos y se organizaron con ayuda de internet para recaudar fondos; así lograron reunir 60,000 dólares, con los que la banda pudo pagar el viaje y los hoteles en Los Ángeles y otras ciudades donde pudieron presentarse. La película Demain la Veille, del productor francés Guillaume Colboc, fue otro sueño hecho realidad gracias al crowdfunding.

Uno de los casos más recientes y que reanimó las discusiones en torno a esta forma de patrocinio es el de una chica española, estudiante de Bellas Artes. Para pagar sus estudios, la joven comenzó a promocionar sus creaciones por Twitter y en menos de 48 horas tuvo 400 encargos. Sí, casos de éxito los hay. Incluso existen sitios como lanzanos.com, para emprendedores que buscan un mecenas. Pero ¿el “financiamiento masivo” puede ser una estrategia seria para iniciar un negocio? Como todo en este mundo, el crowdfunding tiene sus pros y sus contras. Quienes defienden esta forma de obtener recursos argumentan que es una buena opción para proyectos que no pueden cumplir con los requisitos de otras formas de financiamiento, como una beca o un crédito. Pero quienes la cuestionan, afirman que no basta con despertar el interés de las redes sociales para obtener lo que se necesita. ¿Cuántos de los likes, retweets o shares se convierten realmente en donaciones? Otro punto negativo es que para llamar la atención del público es necesario dar a conocer el proyecto; con ello el creador se expone al plagio y también a las críticas.

El crowdfunding puede ser una gran estrategia para que la gente comience a hablar de un negocio, obra o proyecto y, en el mejor de los casos, para obtener algún tipo de apoyo. Tampoco se puede pensar que sustituya una campaña de marketing o que sea una fuente permanente de recursos. Lo que sí puede constituir es el primer paso para iniciar un gran proyecto. Después de todo, ni Roma ni las grandes empresas, como viajacompara.com se hicieron en un día.

Un recurso para que tu empresa crezca

Uno de los temas que más se discuten al hablar de negocios es el de la obtención de liquidez. Para que una empresa pueda mantenerse en funcionamiento y cumplir con sus objetivos necesita hacer inversiones, por ejemplo, en materia prima, equipo, maquinaria, transporte, personal calificado y en muchos otros rubros. El problema que con frecuencia enfrentan las pequeñas y medianas empresas es que no siempre cuentan con el capital suficiente y en el momento preciso para hacer las inversiones que requieren.

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Pensemos en el caso de un fabricante de muebles que distribuye sillas y pupitres para escuelas. Este proveedor establece un programa de pagos con sus clientes, quienes mensualmente ingresan una determinada cantidad para saldar su cuenta. Hasta ahí todo funciona para el proveedor y el comprador. Pero supongamos que al fabricante de muebles se le descompone una máquina y debe comprar una nueva para cumplir con sus pedidos. El capital con el que cuenta en el momento más lo que sus clientes le han pagado no es suficiente para cubrir el gasto, pero aun así tiene que invertir en el nuevo equipo, pues de lo contrario dejaría de producir. ¿Qué puede hacer el proveedor en tales casos?

La opción más evidente sería la de pedir crédito a un banco. Sin embargo, para las PYMES que no tienen un amplio historial crediticio o que no quieren arriesgarse a contraer una deuda, existe una alternativa: el factoraje a proveedores. El factoraje o factoring es el crédito que una institución financiera otorga a un proveedor, a cambio de que éste le otorgue los derechos de sus cuentas por cobrar.

Para entenderlo mejor, volvamos a nuestro ejemplo. El fabricante de muebles no tiene recursos para comprar el equipo que necesita, pero sí tiene una cartera de cuentas por cobrar, pues ya ha distribuido sus productos en varias escuelas, que se han comprometido a pagar conforme al sistema de cuotas mensuales establecido. Como no quiere solicitar crédito a un banco, nuestro proveedor acude con una empresa de factoraje, como Unifin, y le cede la administración de sus cuentas por cobrar, es decir, permite que esa empresa sea quien cobre a sus clientes. De esta forma, el fabricante de muebles obtiene de manera inmediata el dinero que necesita y los clientes continúan con sus pagos de la forma establecida, sólo que quien cobra es la entidad financiera que brinda el servicio de factoraje.

De acuerdo con la Wikipedia, el factoring no es tanto un crédito, sino un anticipo que el proveedor recibe a cambio de sus facturas por cobrar. El procedimiento es más sencillo y accesible para las PYMES, porque las empresas de factoraje suelen pedir menos requisitos que un banco y pueden asumir algunos riesgos, como el de cambio, si la cuenta por cobrar es en moneda extranjera.

Según reportes de la Asociación Mexicana de Factoraje Financiero y Actividades Similares (Amefac), las industrias que más utilizan este servicio en México son la automotriz, la de alimentos y bebidas y la tabacalera. Sin embargo, cualquier empresa puede beneficiarse con esta estrategia de negocios.

Consejos para no “quemarse” en el trabajo

Siempre que tengo una oportunidad, reviso las actualizaciones de mis periódicos en línea favoritos, nacionales y extranjeros. Así que mientras esperaba la hora de mi consulta con el dermatólogo (no es que en la clínica de Isela Méndez te hagan esperar, sino que llegué temprano, como de costumbre), le di un vistazo al Facebook y encontré un artículo que me llamó la atención en la página del diario español El País.

¿Habían escuchado hablar del “síndrome del empleado quemado”? Así es como el autor de la nota traduce burnout, una expresión que también podría entenderse como “agotado” o “exhausto”. En el ámbito laboral, el síndrome de burnout se presenta cuando el estrés, el exceso de trabajo, las frustraciones o la falta de objetivos claros hacen que un trabajador se sienta insatisfecho con su desempeño y muestre apatía o desagrado hacia todo lo relacionado con su empleo.

Todos hemos despertado alguna vez con más ganas de permanecer en la cama que de ir a trabajar. Pero de acuerdo con los expertos citados en el artículo, el burnout es mucho más grave que eso. En el caso del “trabajador quemado”, síntomas como el desgano, la falta de interés por el trabajo, el deseo de cambiar de actividad o la sensación de que los objetivos no se cumplen al cien por ciento se vuelven crónicos. De hecho, el síndrome se considera tan grave como una depresión, la diferencia es que el burnout se restringe al ámbito laboral.

¿Cómo saber si lo que se siente es algo más que un poco de estrés o cansancio, luego de una semana especialmente ocupada? El artículo menciona que si pensamientos como faltar a trabajar o cambiar de empleo se tienen todos los días y se acompañan de preocupación excesiva, es muy probable que se tenga el síndrome de burnout. Otras señales son el sentir que nuestra labor no se reconoce ni aprecia, el dudar constantemente de las propias habilidades o el sentir que sin importar el esfuerzo aplicado, las cosas nunca salen bien.

La mayor incidencia de este síndrome se ha detectado en personas que hacen trabajos repetitivos, en los que no hay mucha flexibilidad para variar las actividades o imprimir algo de creatividad en lo que se hace. Los empleos que obligan a estar la mayor parte del tiempo en un lugar y postura, ya sea sentado frente a un escritorio o de pie en un espacio reducido, también conducen a este síndrome, pues el agotamiento físico influye en el estado de ánimo (además de las consabidas afecciones en la espalda o las piernas, que obligan a frecuentes consultas con el ortopedista o a buscar un tratamiento láser para várices).

Investigadores del Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud, a quienes también hace referencia el artículo, señalan que para tratar el burnout es necesaria una terapia profesional, que permita al trabajador expresar y reorganizar sus pensamientos. No obstante, existen medidas preventivas que pueden tomarse tanto a nivel individual como en coordinación con nuestros equipos de trabajo, para evitar este síndrome que afecta la salud, el bienestar personal y la productividad de cualquier empresa o negocio.

Los dejo, entonces, con algunos consejos para que no se quemen.

Evitar el exceso de trabajo

Una medida obvia, pero que parece muy difícil de aplicar, pues el reducir las actividades puede poner el riesgo la conquista de las metas empresariales. Pero si no es posible trabajar menos, se pueden implementar estrategias para que las jornadas no sean tan desgastantes. Una sesión diaria de diez minutos para hacer ejercicios de relajación o meditación resulta de gran ayuda para renovar la energía y el ánimo.

Hacer que el trabajo sea significativo

Considerar que cada una de nuestras tareas es un paso que nos acerca a una meta –personal, profesional o empresarial- es una buena práctica para escapar de la rutina y la mecanización. Si encontramos un sentido en lo que hacemos, será más fácil superar los obstáculos y dificultades.

Valorar el propio esfuerzo

Sin duda, el saber que nuestros colegas, supervisores o clientes aprecian nuestro trabajo es algo sumamente satisfactorio. Desafortunadamente, no siempre contamos con ese reconocimiento; no significa que no exista, pero tal vez falten oportunidades o estrategias para manifestarlo. Por ello, es importante que seamos conscientes de nuestras virtudes y logros, así como lo somos de los errores. La perfección no se alcanza por entero, pero el valorar lo que hacemos bien, sin depender de la confirmación externa, nos permite corregir las fallas y mantener o incrementar las buenas prácticas.